Ahora ya no es tan frecuente observarlos, pero quienes veían a la singular pareja no podían menos que pensar: “¡Qué amor de padre! Ejemplo bendito, aliento inspirador para quienes ejercen el sagrado oficio de la paternidad.
Fernando Acuña todavía sigue prodigando ese amor a su hijo, ya con 27 años. “Lo baña todos los días, lo rasura, le corta el pelo... Usted no tiene idea de su amor de padre”, comenta su esposa María Eugenia Castro.
Pero, doña María Eugenia, quien obviamente también tiene su gran mérito como madre y esposa, de inmediato nos trae a tierra. No se trata de destacar solamente el hecho extraordinario o evidente.
“No solo con ese hijo lo hace. El está ahí para los cuatro”, dice doña María Eugenia, quien asegura que en sus 42 años de casados, siempre ha sido una fortaleza tenerlo a su lado.
Para Acuña, un hijo no tiene un tiempo de permanencia. “Un hijo es para toda la vida. La labor de ser padre no se detiene”, es lo que piensa. |