“Pasé cinco años embarazada”, dice muy a propósito del Día de la Madre, Ana Isabel Azofeifa, refiriéndose al tiempo que estuvo escribiendo un relato maravilloso, poblado de la verdadera flora y fauna nacional y atiborrado de costarriqueñismos e imágenes como solo el alma femenina puede recrearlo.
La primera novela escrita por esta vecina de Lomas de Ayarco reconstruye las vivencias de una niña-rana (Hyla rufitela) en sus correrías por pueblos como Puriscal, Aserrí y Tivives, para fundirlas en esa mezcla de romántica religiosidad católica y la creyencería del pueblo. |